
Esta mañana, he encontrado la alegría pura y llana;
adiós he dicho a los nubarrones pegados en tu cielo,
adiós he gritado a los sitios con entrada triunfal,
sin salidas de emergencia en caso de mentirijillas.
Adiós he susurrado a los periódicos desde la acera de la vida,
adiós le dije a los escaparates que van de imanes.
Adiós he dicho a los dramas [pegados en tu cielo],
y al fin abrazo
los puntos suspensivos
el punto y seguido
de la comisura de tus labios,
y al fin domestico
nuestra tacita de café
terroncito de azúcar
nuestro paraguas desgastado.
Esta mañana, he encontrado la alegría pura y llana,
mirando las palmas
de mis manos.
[sin huellas]
Elena

